jueves, diciembre 26, 2013

Primogénito


Fue tu hogar
             mi cuerpo.
Percibiste
el laberinto de mi espíritu.

Como en un sueño

navegaste en mi mundo.

Distinguí tu latido

en mi oído interior
                        como pasos que se apresuraban hacia mí.
En una noche ahogada de lluvia
un silencio imprevisto me invadió.
Tu canto vital desapareció.

De tu temprana despedida

                          guardo
el hálito de tu eco
como un secreto.




Yolima Andrea Zuleta

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